MENSAJE DE LA SEMANA

Una práctica que prepara el terreno para un gran acopio de
enfermedades y de males aún peores es el libre uso de
drogas venenosas .
Cuando se sienten atacados por alguna
enfermedad, muchos no quieren darse el trabajo de buscar la
causa. Su principal afán es liberarse de dolor y molestias. Por lo
tanto, recurren a específicos, cuyas propiedades apenas conocen,
o acuden al médico para conseguir algún remedio que neutralice
las consecuencias de su error, pero no piensan en modificar sus
hábitos antihigiénicos. Si no consiguen alivio inmediato, prueban
otra medicina y después otra. Y así sigue el mal. { CSI 88.1;
CH.89.1 }

Las drogas no curan la enfermedad.

Hay que enseñar a la gente que las drogas no curan la
enfermedad. Es cierto que a veces proporcionan algún alivio
inmediato momentáneo, y el paciente parece recobrarse por
efecto de esas drogas, cuando se debe en realidad a que la
naturaleza posee fuerza vital suficiente para expeler el veneno y
corregir las condiciones causantes de la enfermedad. Se recobra
la salud a pesar de la droga, que en la mayoría de los casos sólo
cambia la forma y el foco de la enfermedad. Muchas veces el
efecto del veneno parece quedar neutralizado por algún tiempo,
pero los resultados subsisten en el organismo y producen un
gran daño ulterior.* { CSI 88.2; CH.89.2 }

Por el uso de drogas venenosas muchos se acarrean
enfermedades para toda la vida, y se malogran muchas
existencias que hubieran podido salvarse mediante los
métodos naturales de curación.

Los venenos contenidos en
muchos así llamados remedios crean hábitos y apetitos que
labran la ruina del alma y del cuerpo. Muchos de los específicos
populares y aun algunas de las drogas recetadas por médicos,
contribuyen a que se contraigan los vicios del alcoholismo, del
opio y de la morfina, que tanto azotan a la sociedad. { CSI 89.1;
CH.89.3 }

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