"Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas,
juntamente con sus lámparas." Mat. 25: 4.
Que todo joven considere la
parábola de las diez vírgenes. Todas tenían
lámparas, esto es, una apariencia externa de religión pero sólo cinco de ellas
poseían la piedad interior. A cinco de ellas les faltaba el aceite de la gracia.
El espíritu de vida en Cristo Jesús, el Espíritu Santo, no moraba en sus
corazones. Sin el aceite de la gracia, ¿de qué valía llevar la lámpara de la
profesión de fe? Por más alta que sea ésta, por más alto que sea el puesto que
ocupe el supuesto religioso, si falta el aceite de la gracia, no tiene con qué
alimentar su lámpara, y no puede esparcir rayos de luz claros y brillantes . . .
La razón por la cual el Novio se demora se debe a que es longánime para
con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento. ¡Oh, la preciosa longanimidad de nuestro misericordioso
Salvador! ¡Oh, que cada uno de los queridos jóvenes aprecie el valor del alma
que ha sido adquirida a precio infinito en el Calvario! ¡Oh, que cada cual
aprecie adecuadamente las facultades que les ha confiado Dios! Por medio de
Cristo podréis ascender la escalera del progreso, y poner toda facultad bajo el
dominio de Jesús . . . En espíritu, pensamiento, palabra y acto, podéis poner de
manifiesto que estáis impulsados por el Espíritu de Cristo, y vuestra vida
ejercerá una poderosa influencia sobre los demás.-YI 20-9-1894

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