LEALTAD A CRISTO

Aquellos que se hallan bajo la ensangrentada bandera del príncipe Emanuel deberían ser fieles soldados del ejército de Cristo. Nunca deberían ser desleales, nunca infieles. Muchos de los jóvenes se ofrecerán voluntariamente para ponerse de parte de Jesús, Príncipe de la vida. Pero si quieren continuar de parte de él, deben contemplar constantemente a Jesús, su Capitán, a la espera de sus órdenes. No pueden ser soldados de Cristo, y no obstante comprometerse en la confederación de Satanás ayudándolo, pues entonces serían enemigos de Cristo. Traicionarían cometidos sagrados. Formarían un eslabón entre Satanás y los verdaderos soldados, de modo que mediante estos agentes vivientes, el enemigo trabajaría constantemente para hurtar los corazones de los soldados de Cristo.
,, Os pregunto, queridos jóvenes que profesáis ser soldados de Jesucristo: ¿Qué batallas habéis peleado? ¿Cuáles han sido vuestros combates? Cuando la Palabra de Dios os ha revelado claramente vuestra obra, ¿habéis rehusado hacerla porque no convenía a vuestras inclinaciones? ¿Os ha seducido la atracción del mundo apartándoos del servicio de Cristo? Satanás se ocupa en idear atractivos engañosos, y por la transgresión en lo que parece ser de poca importancia os aparta de Jesús. Luego presenta seducciones mayores para alejaros completamente de Dios.
Podéis tener vuestros nombres escritos en los libros de la iglesia y llamaros hijos de Dios, y no obstante vuestro ejemplo, vuestra influencia, representan falsamente el carácter de Cristo, y hacéis que otros se aparten de él. No hay felicidad, paz ni gozo para un creyente profeso que no esté alistado con toda el alma en la obra que el Señor le ha dado para hacer. Lleva constantemente el mundo a la iglesia, porque no se arrepiente, ni confiesa sus pecados, ni se entrega a Dios, sino que se entrega más y más al mundo, poniéndose en la batalla más bien del lado de Satanás que del de Cristo.
MS. 136,137

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